La DAT sigue negando la necesidad de un nuevo colegio en el Ensanche de Vallecas

En la reunión que mantuvimos el pasado 31 de mayo con Belén Aldea (Directora de la DAT-Madrid Capital), insistimos en los graves problemas que está generando la libre elección de centro en el distrito de Villa de Vallecas: masificación de centros, ratios de hasta 28 alumnos por clase y el aumento de niños/as procedentes de poblados marginales como La Cañada Real y el Gallinero escolarizados en su mayoría en unos pocos colegios públicos de Villa de Vallecas sin que haya ningún tipo de regulación por parte de la Administración educativa, lo que está provocando un proceso de “guetorización” de estos centros condicionando así la libre elección de las familias.

Ante nuestras peticiones, Belén Aldea insistió en las bondades de la libre elección y en que al ser su puesto un cargo político suscribía al 100% la línea educativa del PP en la Comunidad de Madrid.

Las demandas que le trasladamos fueron las siguientes:

  1. Construcción de un nuevo colegio público en El Ensanche de Vallecas: mientras Belén Aldea sigue contestando que hay plazas públicas suficientes, insistimos en que no se están respetando las líneas que pueden ofertar los colegios en función de la capacidad que tienen. Este año hay líneas de exceso en el José de Echegaray y en el Juan Gris. El año pasado fueron 3 líneas más en la pública: 2 clases más en el José de Echegaray y una línea en el Quijote.
  1. Misma oferta de plazas públicas que concertadas: el proceso de escolarización se ha cerrado en El Ensanche de Vallecas con 440 niños/as que se escolarizarán en centros concertados frente a 300 en la escuela pública, por lo que la Administración aboca a las familias a escolarizar a sus hijos/as en la concertada.
  1. Compromiso de equilibrio y redistribución del alumnado con dificultades sociales y económicas: que se regule la escolarización del alumnado procedente de poblados marginales como La Cañada Real y el Gallinero a través de recursos (aulas específicas facilitadoras de la integración) así como medidas extraordinarias de atención y límite de alumnos por unidad (no más de tres alumnos por clase), para de esta manera conseguir una inclusión real de todo el alumnado y un derecho real a la educación libre y de calidad.
  1. Que las instalaciones de los nuevos centros se hagan en una sola fase y no en varias para que cuando accedan los niños/as estén todas las dotaciones: en el caso del nuevo Instituto del Ensanche ahora en construcción, con suerte lo disfrutarán terminado la tercera o cuarta generación. Lo mismo ocurre con el José de Echegaray, ahora en segunda fase constructiva y con la tercera fase aún sin fecha, donde la primera promoción de primaria probablemente pasará toda su escolaridad sin gimnasio. Ante esta petición, Belén Aldea contestó: “nunca se hará un colegio nuevo entero, porque no hay presupuesto completo anual; siempre se hará por fases porque no hay suficiente dinero público.”

A pesar de la decepción que nos causó la reunión, seguiremos luchando para que nuestras demandas sean atendidas para seguir defendiendo una escuela pública de calidad para nuestros hijos/as.

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